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Aléjate de los pensamientos negativos, pueden dificultar la pérdida de peso por ansiedad

Actualizado: 15 sept 2023

El estrés, las emociones mal gestionadas, los pensamientos obsesivos… tienen mucho que ver en el control del peso. Y aunque la alimentación tiene un papel determinante cuando estamos controlando nuestro peso, los aspectos psicológicos y familiares juegan un papel decisivo.

La tendencia a recurrir a ciertos alimentos como si fueran ‘”anestésicos” de las malas emociones son una de las causas frecuentes de exceso de peso y obesidad.


perdida de peso por ansiedad
perdida de peso por ansiedad

La emociones tienen un rol en la elección, la calidad, la cantidad de alimentos ingeridos, lo que nos puede llevar a un aumento o disminución del nuestro peso. Incluyendo la dificultad de la perdida de peso por ansiedad.

Muchas veces cuando se habla de obesidad y sobrepeso hablamos del “comedor emocional, como aquel que utiliza los alimentos para afrontar sus emociones negativas (ira, apatía, frustraciones…). Estas emociones las sentimos cuando percibimos mucho estrés, lo que nos llevaría a un aumento de alimentos que llamamos “reconfortantes”, que serían aquellos altos en azúcares y grasas.

La presencia de la comida emocional parece ser que sería más prevalente en mujeres que en hombres.


¿Ansiedad o adicción a los carbohidratos? ¿Dificultad de pérdida de peso por ansiedad ?

Muchas personas que comienzan a hacer cambios en su alimentación, hacia una reducción importante de los carbohidratos (especialmente carbohidratos refinados y azúcares), lo que hace que ,al principio puedan notar ciertas dificultades a nivel psicológico: fuertes antojos o ansiedad por volver a comer dichos alimentos etc. Además, sabemos que los carbohidratos provenientes de azúcares simples y alimentos procesados son en la mayoría de la población, totalmente prescindibles, por ser fuentes de energía ineficientes, dañinas y con baja densidad nutricional. Y en ocasiones agravan trastornos psicológicos y psico-emocionales como depresión, ansiedad, etc.


El papel de la insulina para adelgazar


Esto ocurre porque una alimentación basada en carbohidratos nos pone en una montaña rusa glucémica: grandes subidas seguidas de grandes bajadas. Después del confort pasajero que nos provoca la ingesta de carbohidratos refinados, viene la caída con sus efectos de desánimo, cansancio, frecuentemente problemas digestivos, y el antojo intenso de volver a comer carbohidratos.

¿Por qué los carbohidratos y azúcares tienen este efecto? Porque están compuestos mayormente de glucosa, y son prácticamente los únicos alimentos que desatan una fuerte respuesta de insulina en el cuerpo. En especial tratándose de carbohidratos de absorción rápida: cereales, almidones, azúcares y productos procesados.

También propician un mal ambiente para el cerebro y el estado mental porque el azúcar actúa como una droga adictiva en nuestro cerebro. Además, desregula el sistema hormonal (la leptina y la grelina). En concreto, las hormonas que intervienen en nuestras sensaciones de saciedad y hambre. Provocando que, tras una comida rica en carbohidratos refinados y azúcares, sintamos hambre más pronto, más intensamente, y con más antojos de alimentos inadecuados o ineficientes.

¿Y la microbiota?


Hoy en día ya de conoce que el intestino en general, funciona como un órgano que juega un papel clave no sólo en la digestión, sino en las comunicaciones neuronales con el cerebro.

El eje intestino-cerebro tiene grandes efectos en nuestros estados de ánimo y en la señalización neuronal que sucede por todo nuestro cuerpo. Resulta que el intestino contiene células neuronales, por ejemplo ahora sabemos que un 70% de la serotonina es secretada por él, y un porcentaje menor viene del cerebro en sí mismo.


Conclusión

Esto nos muestra, una vez más, que nuestro cuerpo es una máquina compleja, donde intervienen muchos procesos controlados con gran precisión por hormonas. Por lo que podemos afirmar, que en ocasiones, el sobrepeso, o la dificultad para adelgazar no se trata de un trastorno “de autocontrol” ni de “fuerza de voluntad”, en lo absoluto, sino que tiene todo qué ver con hormonas como la insulina (y las otras mencionadas), pues ellas regulan los procesos de hambre, saciedad y antojos de alimentos específicos.

Es por ello que se habla de la obesidad como un trastorno metabólico, donde la insulina juega un rol fundamental.

Un nivel elevado de insulina en el cuerpo no sólo hace difícil perder grasa corporal, sino que también juega un rol en la salud mental, causando o agravando los trastornos mentales y emocionales: ansiedad, depresión, antojo adictivo por carbohidratos y azúcares, poca capacidad de concentración, poca capacidad de memoria, entre muchos otros.


Recuerda, si sientes una necesidad intensa de ingerir carbohidratos y azúcares simples, dificultad en la perdida de peso... y tu salud emocional no se encuentra en estado óptimo, un adecuado tratamiento nutricional puede ayudarte a mejorar.



Referencias bibliográficas


  1. Palomino-Pérez, Ana María. (2020). Rol de la emoción en la conducta alimentaria.Revista chilena de nutrición,47(2), 286-291.

  2. Fontané L, Benaiges D, Goday A, Llauradó G, Pedro-Botet J. Influencia de la microbiota y de los probióticos en la obesidad. Clin Investig Arteriosc

Autora: Ana María Concheso Martínez

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