Mastitis durante la lactancia materna

¿Problemas de mastitis? Sigue estas recomendaciones

Según la OMS, la mastitis es una afección inflamatoria del pecho, la cual puede acompañarse o no de infección, es la patología más frecuente durante la lactancia y es causa de destete precoz. Su incidencia es del 33%. La etiopatogenia de la mastitis es la disbiosis que se produce en la microbiota de la glándula mamaria, que da lugar a un aumento de ciertas especies presentes en la leche humana, acompañado de la disminución de otras.


La mayor incidencia de la mastitis se produce durante la segunda y tercera semana postparto, aunque se puede producir en cualquier momento durante el amamantamiento. Debido al deficiente estudio de las causas de la mastitis en la mayoría de las ocasiones no se instaura un tratamiento adecuado y se produce el destete. Hecho que tiene especial relevancia ya que se ha demostrado la importancia y los beneficios de la leche materna sobre el recién nacido, tanto a nivel de su desarrollo como de su participación en la instauración de su propia microbiota.


Los signos y síntomas de la mastitis son variables según la forma clínica de esta, pero se puede decir que son consecuencia del aumento de la concentración de bacterias responsables, que producen cambios físicos, bioquímicos e inmunológicos tanto en la glándula mamaria como en la leche.


Mantén un equilibrio de la microbiota


La microbiota autóctona es el conjunto de microorganismos que colonizan la piel y mucosas.

Esta comunidad de microorganismos vivos reunidos en un nicho ecológico determinado, cumple importantes funciones para la salud como: barrera protectora, metabólica, de absorción de nutrientes, inmunológicas y de síntesis de vitaminas.


Se ha demostrado que ciertos lactobacilos aislados de la leche humana representan una alternativa más eficaz para el tratamiento de la mastitis que los antibióticos, no presentando los efectos secundarios de éstos (candidiasis, trastornos digestivos, etc.).


Lactobacillus fermentum Lactobacillus salivarius son las que muestran una mayor eficacia, resolviendo más de un 90% de los casos. La dosis recomendables de L. salivarius con fines terapéuticos serían de 109 unidades formadoras de colonias (ucf), 3 veces al día durante 2-3 semanas y una sola dosis diaria de manera profiláctica. Para ello se puede introducir al tratamiento el uso de probióticos.


Los elementos clave para mantener un equilibrio de la microbiota son los siguientes:


• Acudir de forma regular al baño.

• Comer 5 piezas de fruta o verdura al día.

• Realizar al menos 30 minutos de ejercicio al día.

• Ingesta de cereales integrales.

• Ingesta de 1.5 L de agua al día.

• Ingesta de 2 yogures con bifidus al día.

• Mantener un horario regular de comidas.

Control del peso, para evitar el síndrome metabólico.

No fumar.

Higiene oral regular para mantener un control de la microbiota de la boca.

Evitar el consumo excesivo de azucares refinados y alcohol pues aumentan los niveles de glucosa en sangre, lo que sirve de alimento para la microbiota patógena.

Evitar el consumo de alimentos contaminados con mercurio y soja transgénica y de alimentos hormonados.

Evitar el consumo de aguas cloradas y fluoradas en exceso ya que el cloro destruye la microbiota y el flúor deprime el sistema inmune.

Evitar el uso indiscriminado de antibióticos.

Evitar situaciones de estrés que provoquen que se secrete cortisol y aumente por lo tanto los niveles de glucosa en sangre.


La mastitis agradece para su remisión el cuidado del pezón, de las grietas y del tratamiento combinado a base de dieta equilibrada, drenaje linfático, baños calientes, hidroterapia fría, geoterapia caliente, cataplasma de cebolla y cambios posturales adecuados.


Alimentos probióticos


1. Yogurt

Goza de popularidad dentro del mundo de los alimentos probióticos y es uno de los más consumidos. Pero cuidado, ¡No todos valen!

Es importante que contenga probióticos vivos, es decir, que sea natural y no haya sido pasteurizado (ya que las bacterias y microorganismos no sobreviven). Como puntualización, la leche de cabra y oveja son más ricas en probióticos que la de vaca. Toda esta información podemos encontrarla en el etiquetado.


2. Kombucha

Esa bebida todavía desconocida para muchos pero que cuenta con una tradición milenaria. La kombucha es una bebida probiótica elaborada a base de té fermentado por una colonia de microorganismos llamada scoby.


3. Aceitunas y encurtidos

Cuando tomamos aceitunas, pepinillos y demás encurtidos estamos ingiriendo levaduras y bacterias vivas que nacen en el proceso de fermentación de estos vegetales.


4. El queso crudo

El queso elaborado con leche cruda (importante que no haya sido pasteurizada) es una fuente de probióticos vivos. El queso de cabra y de oveja tienen mayores beneficios probióticos que el de vaca.


5. Tempeh

Es alimento probiótico procedente de la fermentación de la soja. Goza de gran versatilidad ya que puede comerse crudo en ensaladas, salteado u horneado.


6. Chucrut

Es uno de los alimentos probióticos más conocidos, se elabora fermentando repollo o col blanca. Es importante que no haya sido pasteurizado para poder beneficiarnos de las bacterias beneficiosas que nos proporciona.


7. Kéfir

Es un producto lácteo fermentado por una combinación de bacterias y levaduras.

El más extendido es el kéfir de leche, se elabora añadiendo los granos de kéfir a la leche. Es muy similar al yogurt pero con una elaboración más sencilla y una mayor variedad de microorganismos.


8. Kimchi

Al igual que el chucrut, se elabora a través de la fermentación de vegetales, principalmente la fermentación de col. Su sabor picante, debido al ajo y el pimiento que le se añade, es lo que le diferencia del chucrut. Ambos pueden incluirse en sopas y son perfectos como acompañamiento de carnes y pescados.


9. Miso

El miso es una especie de pasta fermentada de soja, sal y koji (arroz con un hongo que hace la magia de la fermentación). El truco es añadir un poco de esa pasta de miso en la sopa para beneficiarnos de sus propiedades probióticas. Es muy importante que la sopa no llegue a hervir para la supervivencia de los microorganismos probióticos vivos.


10. Microalgas

Son una fuente de nutrientes y probióticos. Algunos ejemplos de estas algas son la espirulina, chorella o el alga kombu. Se puede encontrar en polvo o deshidratada para reconstruir con agua. Para introducirlas en nuestra alimentación se pueden añadir en sopas, caldos o ensaladas.

Todos estos alimentos probióticos naturales son perfectos para incluir en tu dieta pero te diremos que también deberás tomar prebióticos para que estos alimentos mencionado sean realmente efectivos.


NO TE OLVIDES…


El descanso favorece la secreción de la prolactina que sube más durante el sueño y una madre relajada y con una buena alimentación tendrá más facilidad para afrontar la situación. Adopta posiciones que te permitan descansar.


Referencias Bibliográficas:


1. Natura Medicatrix: Revista médica para el estudio y difusión de las medicinas alternativas, ISSN 0212-9078, Vol. 20, Nº. 1, 2002, págs. 39-42.

2. Dolors Evangelista Jiménez. MASTITIS: DEFINICIÓN Y TRATAMIENTO. Escuela Universitaria de Enfermería Gimbernat.

3. Álvarez-Calatayud, Guillermo; Suárez, Evaristo; Rodríguez, Juan Miguel; Pérez-Moreno, Jimena La microbiota en la mujer; aplicaciones clínicas de los probióticos Nutrición Hospitalaria, vol. 32, núm. 1, 2015, pp. 56-61.

4. Fernández L, Langa S, Martín V, Maldonado A, Jiménez E, Martín R, Rodríguez JM. The human milk microbiota: origin and potential roles in health and disease. Pharmacol Res 2013; 69(1): 1-10.

5. Fernández L, Arroyo R, Espinosa I, Marín R, Rodríguez JM. Probiotics for human lactational mastitis. Benef Microbes 2014; 5: 169-183.


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