¿Problemas de ansiedad?

¿Se puede mejorar la ansiedad con la practica de ejercicio y cambios en la alimentación?



Los trastornos de ansiedad son un grupo heterogéneo de trastornos de salud mental comunes que se caracterizan típicamente por hiperactividad, miedo y preocupación excesivos.


Los trastornos de ansiedad son muy prevalentes con estimaciones globales que oscilan entre el 3,8 y el 25% en todos los países, con estimaciones de tasas de prevalencia de hasta el 70% en personas con enfermedades crónicas. Estos trastornos generalizados tienen un impacto debilitante en el funcionamiento diario, la calidad de vida y el bienestar de las personas.


¿Sabías que la alimentación puede hacer mucho por ti?


Sigue estos consejos que ayudan a controlar la ansiedad

  • Incluye proteínas en el desayuno.

Incluir proteínas en el desayuno, provoca un efecto saciante y hace que te sientas satisfecha durante más tiempo, además, la glucemia se mantendrá en niveles normales, de modo que tendrás más energía para comenzar el día.

  • Consume hidratos de carbono complejos.

Se ha comprobado que los hidratos de carbono aumentan el nivel de serotonina en el cerebro, lo cual genera un efecto tranquilizante. Consume alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los granos integrales, por ejemplo, avena, quinoa, y panes/cereales integrales. Evita los alimentos que contienen hidratos de carbono simples, como las comidas y bebidas azucaradas.

  • Bebe mucha agua.

Incluso una deshidratación leve puede afectar el estado de ánimo.

  • Reduce o evita el consumo de alcohol.

El alcohol puede producir inmediatamente un efecto tranquilizante. Pero, a medida que el organismo lo procesa, puedes ponerte irritable. El alcohol también puede interferir en el sueño.

  • Limita o evita la cafeína.

No consumas bebidas con cafeína. Pueden hacerte sentir tensa y nerviosa, además de interferir en el sueño.

  • Presta atención a la sensibilidad a los alimentos.

En algunas personas, determinados alimentos o aditivos pueden provocar reacciones físicas desagradables. En ciertos casos, estas reacciones pueden generar cambios en el estado de ánimo, tales como irritabilidad o ansiedad.

  • Intenta consumir comidas equilibradas y saludables.

La alimentación saludable es importante para la salud física y mental en general. Come muchas frutas y vegetales frescos, pero no en exceso. También ayuda comer regularmente pescados ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón.


También es muy importante que recuerdes incluir en tu alimentación ciertos nutrientes específicos:


Calcio

Es necesario para mantener un balance electrolítico, para la contracción muscular, transmisión nerviosa, regulación de la división celular, secreción hormonal y formación de hueso y dientes. Algunas investigaciones indican que el calcio podría ayudar a bajar la presión sanguínea. Un déficit puede provocar: agitación, depresión, palpitaciones, insomnio, irritabilidad. El calcio se encuentra en todos los productos lácteos y derivados, la soja, el tofu; las hortalizas de hojas verdes como el brécol o los nabos también son buenas fuentes de calcio.


Ácido alfa-linoléico (familia Omega 3)

Algunos estudios indican que una carencia de ácido alfa-linoléico podría facilitar la aparición de ataques de pánico. Se encuentra principalmente en el pescado (especialmente en el atún y el salmón), pero también se encuentra en cantidades importantes en el aceite de linaza, en las semillas de mostaza, en pipas de calabaza, en la soja, nueces… además cada vez nos encontramos con más productos en el mercado enriquecidos con ácidos de la familia Omega 3.


Magnesio

Ayuda con la relajación muscular, el mantenimiento del músculo cardíaco, la transmisión neuromuscular y el ensanchamiento de los vasos sanguíneos. Un déficit de magnesio puede provocar: agitación, ansiedad, confusión, manos y pies fríos, depresión, insomnio, inquietud. Alimentos ricos en magnesio: espinacas, aguacates, pipas de calabaza y de girasol, ostras, almendras…


Familia de la vitamina B

Nos ayudan a obtener energía actuando con enzimas para convertir nutrientes complejos como los carbohidratos en unidades energéticas más simples. Son importantes para el funcionamiento normal del sistema nervioso y son de ayuda tanto para poder relajarse como para conseguir la energía necesaria diariamente. Un déficit de vitamina B puede provocar: fatiga, irritabilidad, nerviosismo, depresión, insomnio, pérdida de apetito…


Además puedes añadir alguno de estos suplementos nutricionales.


Valeriana officinalis