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Síndrome de Ovario Poliquístico (III): ¿Es cierto que el ejercicio físico puede ayudarme?

Actualizado: 4 may 2021

El tratamiento del síndrome de ovario poliquístico (SOP) a través del ejercicio físico


Como ya hemos mencionado en publicaciones anteriores las mujeres con SOP habitualmente muestran mayores cantidades de grasa visceral, resistencia a la insulina (80%) y dislipidemias (70%). Además, el SOP se relaciona con problemas reproductivos y un mayor riesgo de enfermedades metabólicas. Las mujeres con SOP sufren alteraciones que les predisponen un 50% más a padecer enfermedades cardiovasculares y 2,6 veces más a padecer diabetes que la población femenina general.

Aproximadamente el 80% de mujeres con infertilidad anovulatoria padecen SOP.

La modificación del estilo de vida debe ser la primera línea de tratamiento en el síndrome de ovario poliquístico.

La evidencia científica actual muestra como la actividad física mejora la frecuencia menstrual y de ovulación, incluso más que en aquellas mujeres que hacen únicamente dieta, el ejercicio puede ser más beneficioso para la función reproductiva que la restricción calórica por sí sola. No obstante, los resultados son aún más provechosos en aquellos casos en los que se ejercen ambas terapias conjuntas.

Los estudios actuales ponen el foco sobre la resistencia a la insulina, mostrándola como causa principal del exceso de andrógenos (hormonas masculinas). La insulina estimula al ovario incrementando la producción de testosterona (andrógenos). Además, la hiperinsulinemia puede aumentar el colesterol LDL (colesterol malo) y los triglicéridos.

Las investigaciones centradas en SOP respaldan que el papel del ejercicio físico mejora la resistencia a la insulina tanto tras un momento de ejercicio intenso, como también en intervenciones a largo plazo. Análogamente, la pérdida de peso mediante la alimentación y/o el ejercicio físico ha demostrado mejorar la respuesta a otros tratamientos de SOP y mejorar la tasa de ovulación con la pérdida de tan solo el 5% del peso corporal. Además, la reducción de la grasa visceral puede mejorar la resistencia a la insulina.